Hasta un 75 por ciento más baratos pueden resultar los mismos mariscos si los adquirimos en su versión congelada. Esto se cumple sobretodo en especies como el percebe, la nécora o el camarón, donde la diferencia de precios entre la versión fresca y la congelada, como mínimo es el doble. La diferencia se hace palpable sobretodo a la hora de pedir un menú donde puede costar 120 € el plato fresco fresnte a 30 € el mismo marisco pero congelado.
Lo más notable es que los mercados y tiendas optan por el marisco procedente de las rocas del mar de Norte, Irlanda o Escocia en vez del gallego, los precios -entre 18 y 20 euros el kilo- se distancian mucho de los más de cien euros que cuestan ya en los mercados de productos frescos. La principal desventaja del producto congelado según apuntan los pescadores de bajura es la diferencia de sabor, aunque no todos están de acuerdo con este aspecto, y menos los consumidores, que en más de una ocasión no logran diferenciar los frescos de los congelados.
