La llegada del nuevo milenio trajo consigo la creación de novedosas formas de ocio y restauración, algunas de ellas basadas en elementos naturales muy comunes, pero no por ello menos originales como es el caso de los Ice Bars o bares de hielo. Basados en los hoteles de hielo de Suecia, La Ponia o Cánada y disminuidos al concepto de bar, son establecimientos marcados por la originalidad y el diseño.
Son locales que se conservan entre los cinco y los diez grados bajo cero, y donde, por motivos de salud, no está permitido que los clientes permanezcan más de 45 minutos en el interior. Emplazamientos donde se facilita a los asistentes ropa de abrigo y los grupos suelen no superar treinta personas, para evitar que el ambiente se caldee y el local, literalmente, se derrita.
