A pesar de las dificultades iniciales, los ministros de Agricultura de la UE, finalmente llegaron a un acuerdo ayer para reformar el sector del vino, que permite mantener durante un plazo transitorio de cuatro años las ayudas actuales al sector, como las relacionadas con destilaciones o las primas al mosto, según fuentes diplomáticas españolas. La reforma aprobada por los veintisiete, después de tres días de duras negociaciones, prevé un plan para fomentar el arranque voluntario de 175.000 hectáreas de viñas en las zonas menos competitivas.
Además, la UE ha decidido aplazar hasta final de 2015 la liberalización del cultivo de viñedos, ahora restringido por los derechos de plantación, y ha acordado que algunos países puedan mantener tales limitaciones hasta finales de 2018.
La propuesta pactada por los ministros tiene entre sus principales concesiones el mantenimiento, durante cuatro años, de apoyos concedidos actualmente, como las destilaciones de crisis, las primas al mosto y también permite una ayuda para los productores que envíen su vino a industrias de licores o brandy. En el caso de la llamada destilación de alcohol de uso de boca (usado para fabricar el brandy o los licores), el apoyo que se da ahora al destilador se podrá convertir en un pago al productor que entregue su vino a las destilerías y de esta forma no quedarán desabastecidos los fabricantes.
Pasados los cuatro años, las ayudas pasarán a ser un pago directo, por superficie o explotación, desligado totalmente de la producción, como ya se aplica en otros sectores. Todos estos apoyos los podrán conceder los Gobiernos a través de sus asignaciones nacionales. En las propuestas iniciales, Bruselas planteó suprimir los apoyos a la destilación de crisis, las ayudas a la destilación de alcohol de uso de boca y las primas al mosto. Asimismo, la destilación de crisis podrá aplicarse cuatro años, y en un quinto para "casos justificados" hasta un tope del 15% de la asignación nacional.
Por otro lado, la propuesta aprobada ajusta las asignaciones para cada país y reduce la transferencia de fondos de la OCM a programas de desarrollo rural. Además, la UE seguirá permitiendo el añadido de azúcar al vino o "chaptalización" en los países que hasta ahora utilizaban ese método.
